À la bonne franquette con Michelle

Historias de la gastronomía francesa. Recetas de cocina francesa.

Niflettes. Hojaldres de crema pastelera aromatizada a la rosa.

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El día de todos los Santos, el 1 de noviembre, es un día de profundo recogimiento, las familias se reúnen para visitar a sus familiares que ya no están, ahora moran en el cementerio. En Francia nos reunimos en casa para comer y traemos unos pastelitos típicos de esta fecha al menos en Región parisina, nació en la ciudad de Provins, Seine-et-Marne, en Région Parisienne.  Una proposición sencilla que nunca falla: masa de hojaldre y crema pastelera. Su dulzor aportará algo de consuelo.

Chers tous!

La historia de esta friandise es muy rápida de contar. Aunque como muchas tiene un origen más allá de lo nos imaginamos.

 Las niflettes es un pastelito muy típico del departamento de Seine-et-Marne, en la región parisina. Se vende sobre todo en los días que rodean el 1 de noviembre.

niflettes-7

Ya en la Edad Media, esa Edad Oscura… La mortalidad era muy alta, pestes, inquisiciones, guerras señoriales… Muchos niños quedaban huérfanos, muchos. Y las únicas personas que les podían aportar consuelo y socorro, eran  los frailes quienes  repartían una friandise a los pobres niños huérfanos que lloraban desconsoladamente  y a moco tendido, sobre las tumbas de sus padres, intentando consolarles les decían “ne flete”, no llores en latín. Es lógico que por extensión, los pastelitos  que se elaboran justo para conmemorar el día de Todos los Santos, se denominen niflette.

niflettes-1

Curiosamente en el argot de los Ch’ti, avoir l’niflette es precisamente estar tan acatarrado que te cuelgan los mocos de la nariz… ¡Jajaja!

Pero no fue hasta el siglo XVII cuando hizo su aparición la crema pastelera y se concibieron  los pastelitos tal cual los conocemos hoy.

Esta es la especialidad creada por un pastelero de la ciudad de Provins, quien viendo a su nieta llorar desconsolada por su abuela fallecida, decidió secar sus lágrimas con este pastelito de hojaldre y crema pastelera originalmente perfumado al jarabe de rosas. Suelen  recomendar acompañarlo con una copita de cidre bouché, una sidra envejecida.

niflettes-ville

Pero también con una copita de Champagne, pues no hay que olvidar que durante siglos Provins fue la capital de la Foire de Champagne, una feria bianual donde acudían del mundo entero para comprar champagne. Esta ciudad, durante la Edad Media llego a ser la tercera cuidad de Francia en importancia, después de Paris y Rouen.  Propiciado por la protección de los condes de Champagne, llegando incluso a acuñar su propia moneda reconocida más allá de los Alpes.

Bueno, ya sé que no te  cuadran los tiempos, estoy hablando de la Edad-media y el Champagne,  es normal, el champagne como lo conocemos hoy data del siglo XVII pero ya se elaboraban espumosos con los romanos y la feria se llama de Champagne porque se ubicaba  en el condado de los Condes de Champagne, valga la redundancia.

La ciudad está inscrita en el patrimonio mundial de la humanidad de la UNESCO desde 2001. He de decir que es de las ciudades más bonitas e increíblemente bien conservadas que he visto.Tiene una historia muy antigua, pues los romanos ya se habían fijado en ella para implantar sus viñedos.

Celebran unas fiestas medievales con banquetes de época y torneos.

niflettes-medieval

Aunque suene extraño por estar ubicada en el norte de Francia, donde hace frío y aparece poquísimo el sol, Provins es la capital de la confitería  aromatizada a la rosa: confitura de pétalos de rosa, miel a la rosa, bombones o jarabes… Las rosas habrían sido traídas por Thibaut de Champagne tras las cruzadas. Existen rosaledas exuberantes en el centro de la ciudad.

niflette-gourmand-2

La rosa de Provins es uno de los ingredientes de la thériaque un famoso antídoto de la farmacopea occidental del siglo XVIII.

Entre sus joyas gastronómicas, figura también su muy apreciado su queso brie.

roseraie de Provins

Ma touche

Nada de nada o sea, rien de rien. Así está perfecto nada debe ser cambiado.

La canción de hoy es de Françoise Hardy, de 1965. La vi, la oí y me enamoré. Es deliciosa, tarda en arrancar peor merece la pena. “Mon amie la rose”.

Niflettes

Ingredientes para unos 20 pasteles:

2 círculos de masa de hojaldre, ya hecha, tengo que preparar un artículo sobre ella…

para la crema pastelera

½ de leche

4 yemas de huevo

1 vaina de vainilla

1 pizca de sal

80 gr de azúcar (yo 100 gr)

70 gr de harina o mitad y mitad de harina y maicena

1 nuez de mantequilla (aportará untuosidad)

Una cucharada de moka de jarabe de rosas. Si tienes esencia de rosas, mejor que mejor.

Procedimiento:

Con la masa hacemos unos vol-au-vent  del tamaño que os apetezca. Mira las fotos es fácil primero un aro grande para el disco del fondo y otro aro grande que convertiremos en anillo con el aro de menor tamaño, colocamos el anillo sobre el disco pegándolos con yema diluida en agua, de paso damos brillo.

 La crema:

Calentamos a fuego lento  la leche junto con la vaina de vainilla previamente abierta y desgranada. No dejar hervir.

Por otro lado, en un bol mezclamos las yemas con el azúcar batir lo justo. Añadir las féculas, mezclar hasta obtener una mezclar fina y homogénea.

Fuera del fuego introducimos la mitad de la leche en la fuente con el aparejo, mezclamos con el batidor de varillas intentando no hacer espuma.

Esta mezcla la echamos entera a la cazuela con el resto de la leche y a fuego muy lento llevaremos a casi ebullición sin parar de remover. Estará hecha en cuanto empiece a desaparecer la poca espuma que hayas generado. Volcar sobre un recipiente amplio y cubrir con pedacitos de mantequilla. Reservar en la nevera con papel filme bien pegadito a la crema así no hará costra.

Sobre un papel de horno ya en la bandeja disponemos nuestros vol-au-vent en crudo y rellenaremos con un poco de la crema pastelera.

La crema, la hemos sacado de la nevera la hemos batido un poco, cuestión de mezclar la mantequilla y que sea más fácil introducirla en una manga pastelera.

Toca rellenar los vol-au vent, hornear a 180ºC hasta que estén doraditos.

..¡Y a comerlos ya! Fríos están bien pero tibios, aun mejor. Con una copita de champagne de alguna viuda…ya sabéis cual, mi favorito. O como te indicaba  más arriba una sidra reserva o cidre bouché.

niflettes-papa-mosaico

 Et voilà, bon appétit!

 

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